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FISIOTERAPIA EN ANCIANOS

La mayor parte de nosotros pensamos que la fisioterapia en personas mayores sólo se aplica en el tratamiento a seguir después de un accidente o enfermedad. Sin embargo, su principal objetivo es mejorar el estado físico y mantener la independencia y funcionalidad en el adulto mayor.

En el proceso de envejecimiento se producen diversas patologías que se pueden mejorar por medio de la fisioterapia, como son la osteoartrosis, la osteoartritis, el accidente cerebrovascular, Parkinson, incontinencia urinaria, enfermedades cardiorrespiratorias y fracturas, entre otras.

Proporcionar fisioterapia a personas mayores puede representar un gran desafío: los problemas físicos de cada persona son diferentes y, en muchas ocasiones, presentan una combinación de varios de estos problemas. Existe una clara interconexión entre dificultades físicas, psíquicas y de rehabilitación.

Es importante evaluar los impedimentos que una persona mayor tiene que afrontar al realizar tareas funcionales, ya sea de movilidad en general o más simples, como levantarse y sentarse en una silla o en la cama (transferencia). A partir de aquí, el fisioterapeuta identificará el problema y establecerá los objetivos, a saber:

  • Disminuir el dolor.
  • Fuerza muscular.
  • Equilibrio.
  • Coordinación.
  • Resistencia.
  • Mejora de la propiocepción de las articulaciones (hace referencia a la capacidad del cuerpo de detectar el movimiento y posición de las articulaciones).
  • Mantenimiento del rango de movimiento (distancia y dirección en las que una articulación puede moverse).

Se establecen programas de ejercicios enfocados en el riesgo de caídas y se hace lo posible por preservar su autonomía. También, y en el caso de que lo necesiten, se propone el uso de artículos de movilidad (bastones, muletas, andadores, etc.), para que el adulto camine de manera más fácil y segura.

La fisioterapia respiratoria o pulmonar también proporciona importantes beneficios a nuestros mayores. Es una especialidad que se encarga del tratamiento, prevención y estabilización de las diferentes enfermedades del aparato respiratorio. Por un lado, disminuye la disnea (fatiga), mejora su calidad de vida y consigue una disminución de los ingresos hospitalarios; se ha comprobado que, después de cada ingreso, hay una bajada en el nivel funcional del paciente. También habría que tener en cuenta que la patología respiratoria está asociada a otras enfermedades, principalmente a la insuficiencia cardiaca.

Entre el 10 y el 15% de las personas en edad avanzada sufren de este tipo de patologías.

La fisioterapia proporciona una ayuda significativa a nuestros mayores, no sólo en el tratamiento de una dolencia o en la rehabilitación, sino también en la prevención de la enfermedad. Va más allá de la idea que solemos tener, que es tumbarse en una camilla y dejarse manipular: se ha demostrado que los tratamientos activos (en los que una persona colabora), son mucho más eficaces que los pasivos.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), “la salud de las personas mayores no debe medirse en términos de enfermedad sino de función, ya que ésta es la que determina mejor la expectativa y calidad de vida, y los recursos y apoyos que se precisarán”. La fisioterapia sería la encargada de ayudar a recuperar el máximo movimiento y funcionalidad y, por tanto, devolver la independencia en la vida diaria.

Cuando se da el caso de una enfermedad degenerativa, las actividades físicas y deportivas cooperan en el retraso de su evolución, ayudando a frenar una patología que puede degenerar en invalidez.

En situaciones en las que el anciano debe permanecer largo tiempo en cama, éste puede sufrir contracturas musculares o “pie equino”, lo que se puede evitar fácilmente moviendo las articulaciones y corrigiendo su posición. Asimismo, hay que estar atento a las úlceras por presión o escaras, que se producen cuando existe una presión constante y excesiva sobre la piel y los tejidos debido a la permanencia en la misma posición durante mucho tiempo. Para evitarlas, es importante movilizar a la persona cada tres o cuatro horas y estimular el movimiento, tanto activo como pasivo.

La higiene es igualmente fundamental, así como la inspección frecuente de la piel y el cuidado de su alimentación.

Los cuidadores profesionales de CAYSAM atenderán a su ser querido para que éste permanezca físicamente activo, y así sea feliz e independiente, previniendo enfermedades y depresión, generada por el aislamiento social.

También en CAYSAM tenemos acuerdos con expertos fisioterapeutas que acudirán a su domicilio y los asistirán en aquello que necesiten.

Hay que recordar siempre que el ejercicio físico da años a la vida, y “Añade vida a los años”.

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